Me estoy leyendo un libro muy interesante que se llama “15 steps to freelance illustration”. Es muy concreto y realista y realmente te ayuda a poner los pies en la tierra y darte cuenta de todo lo que hay que tener en cuenta tanto para empezar como para sacar adelante tu estudio o tu carrera como freelance. El único problema es que su enfoque viene desde el mercado anglosajón, es decir, Reino Unido, EEUU, Australia, Nueva Zelanda, etc…

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De todas formas hay muchas cosas interesantes de donde extraer información muy útil. En este momento estoy en el apartado llamado ” lo que hubieras deseado saber cuando empezabas”.
Como está resultando realmente interesante creo que voy a enumerar aquellas cosas que por ser tan básicas u obvias se nos suelen olvidar.

Ahí van, y espero que os resulten tan interesantes y reveladoras como lo están siendo para mi:
ME HUBIERA GUSTADO SABER CUANDO EMPECÉ QUE…

-Es muy importante hacer un curso básico sobre economía o investigar desde el principio el tema de empresa, autónomos, derechos, contratos e impuestos. Es una parte del trabajo imprescindible y cuanto antes la aprendas antes podrás desarrollar tu trabajo de forma profesional.

-Es imprescindible desarrollarte y tener una imagen o marca, que esté cuidada y te represente bien.

-La web es una prolongación de tu persona como profesional y creativo. Es la primera impresión que van a tener de ti si no te conocen, no solo es un portafolio con trabajo, eres tú. Hazla pronto, que sea sencilla, llamativa y fácil de navegar. Selecciona bien tus trabajos y mantenla actualizada. Intenta dar la opción de que los interesados se apunten para recibir una newsletter periódica o puedan conectar contigo a través de las redes sociales. El networking es muy importante, no lo dejes.

-Hay que tener cuidado a la hora de ponerle precio a tu trabajo. Al empezar es normal que sean bajos, pero no te pases y conforme vayas terminando encargos y dejando clientes satisfechos ve subiendo la tarifa. Sé realista y calcula bien cuántas horas te llevará el trabajo. Y no pienses que solo es una cuestión de tiempo dedicado, es tiempo, es formación, es infraestructura, son materiales, es el alquiler, es la comida, es la gasolina del coche… Es todo aquello que te permite realizar tu trabajo. Tenlo en cuenta.

-Hay que intentar ahorrar desde el principio, aunque sea un poquito. Todos sabemos que hay meses en los que no llega ni un encargo, hay que cubrirse las espaldas, y si la cosa va bien, pues genera dos bolsas, una de ahorros y otra de inversión, esta última te será muy útil si de repente necesitas un libro o un nuevo escáner o materiales o lo que sea.

-El mejor trabajo siempre es el que hacemos de forma más personal, sintiendo que nos estamos expresando como realmente queremos. Si nos empeñamos en seguir las pautas del mercado y en acercarnos a lo que los demás hacen nunca tendremos éxito. Cada creativo tiene su mercado, cuesta algo más de tiempo y esfuerzo encontrar los clientes correctos, pero merece la pena. Uno tiene que sentirse inspirado con lo que hace y defender su propio lenguaje.

-Es muy útil hacer pruebas de los encargos que crees que vas a realizar más, por ejemplo un logo o una página de un álbum ilustrado. No solo te servirá para hacerte una idea de cuanto puedes tardar y por tanto poderlo tarifar, sino que además te sirve para el portafolio.

-Tan pronto como termines un encargo y sepas que el cliente ha quedado satisfecho, pídele una recomendación escrita, puede ser muy útil para añadir como anexo en tu web o cv, y también en redes sociales como Linkedin.

-No debes cometer el error de malgastar tu tiempo preocupándote por el estilo. Simplemente dibuja mucho, sobre temas diferentes, cuenta historias, etc. Lo que sale de tu mano y cómo sale es lo que tú eres, deja que fluya de forma natural, poco a poco irás sintiéndote cómodo con un lenguaje gráfico determinado y el estilo aparecerá solo.

-No hay que tener miedo de preguntar o pedir ayuda cuando tengas dudas. Esta profesión se puede volver muy solitaria y a veces cuesta ponerse en contacto con compañeros y preguntar, pero no se pierde nada por intentarlo y aunque hay veces que te encontrarás ilustradores que preferirán no ayudarte por no desvelar sus secretos profesionales, en general, sucede lo contrario.

-Nunca des nada por sentado y menos los acuerdos pactados verbalmente. Intenta redactar siempre un contrato y si no puedes, pues redacta un briefing con las características del encargo y las condiciones de ambas partes. Y firmadlo. Te facilitará mucho tu trabajo en el futuro y te ahorrarás discusiones, problemas y dolores de cabeza.

-Hay que ser correcto y profesional, aunque creamos que es suficiente ser bueno en lo que hacemos no es así, hay que saber expresarse correctamente por escrito, no cometer faltas y cuidar el lenguaje técnico para que se nos tome en serio. No solo la imagen es importante.

-Al principio, aunque es difícil, hay que saber cuándo decir no a un encargo o incluso a un favor. Hay que elegir bien. Es verdad que cuando dices que no sientes que estás perdiendo una oportunidad de ganar más o conseguir un nuevo cliente, pero todos sabemos lo que ocurre cuando no damos abasto y no podemos hacer ningún encargo realmente bien. Hay que saber decir no.

-Es bueno ponerse como norma no tomar decisiones precipitadas cuando recibes un encargo. Al hablar del mismo hay que pedirle al cliente que te de tiempo para ver si te interesa, si tienes tiempo, cuanto le puede costar y en qué condiciones lo harás. Así que aunque te pregunten de primeras cuánto costaría el encargo, no hagas un cálculo rápido. Cuelga, medítalo, calcula y llámale o escríbele de vuelta. No te arrepentirás.

-Haz tus propios proyectos. No esperes a que aparezca el súper cliente que te ofrezca el encargo de tu vida. Así no llegará nunca.

Vía www.ilustrandodudas.com