Frase: “No sé para qué sirven los ilustradores en esta sociedad… sólo sé que son necesarios” ~ Horacio Petre

1. ¿Qué nos puedes contar de tus inicios en el mundo artístico hasta el día de hoy?

Dibujo desde que tengo uso de razón. En mi infancia dibujaba muchísimo, sobre todo copiando personajes de las historietas que leía, y también inventando. Desde mis 8 años hasta los 14 fui a un taller de dibujo para niños.
A partir de los 16 y hasta los 23 años concurrí al taller de dibujo y pintura de María Luisa Manassero. El aprendizaje con ella era rigurosísimo. Figura humana con modelo vivo, naturaleza muerta, claroscuro, trabajo de color… Con ella puedo decir que aprendí la base de todo en cuanto a dibujo y color, no hay una vez al tomar un lápiz, marcador, pincel o mouse que no piense en ella y sus enseñanzas.

Cuando terminé el secundario me dediqué a dibujar y pintar muchísimo, aunque trabajando de cosas no vinculadas al arte. A los 23 años entré en la Universidad de Buenos Aires en la carrera de diseño gráfico. Me recibí de diseñador varios años después.
Mientras estudiaba trabajaba de mozo en bares y restaurantes, pero ya empezaba a conseguir algunos trabajos de dibujo e ilustración en publicidad. Una experiencia que me permitió aprender, pero una práctica muy maltratada, al menos en aquella época (década del 90), sobre todo en lo que más hacía que eran storyboards.
Paralelamente a mi carrera de diseño y mis trabajos de ilustración rentados empecé a dibujar y guionar historietas. Entre 1995 y 1999 produje y edité un fanzín “Historietitas”, primero con trabajos míos y de un amigo, pero a partir del cuarto número con muchos otros colegas participando. Con este fanzín no gané dinero, o sea que no fue un proyecto profesional, pero aprendí muchísimo y conocí gente realmente valiosa.

A partir de 1997 ya me dediqué exclusivamente a la ilustración y diseño como trabajo.

El dibujo y la pintura artística, siempre me acompañaron y dibujé y pinté toda la vida hasta el día de hoy, pero más allá de algunas exposiciones individuales y colectivas, y la venta de algunas pocas obras nunca fue un trabajo ni un medio de vida.

A partir de 2008, me interesé en el humor gráfico como código, y empecé a hacer mis propias piezas para publicarlas en mi blog “Lo invisible es esencial a los ojos”. Participé en varios concursos, obtuve algunos premios y menciones y también publiqué algunas de estas piezas en revistas como “Hecho en Buenos Aires” “Underground” y “Casquivana”

15-12-28 Escapismo

Escapismo

La fuerza el marketing

La fuerza el marketing

En el plano de la ilustración publiqué profesionalmente en medios como “Página/12”, “Orsai” (de Hernán Casciari, también ilustré un par de tapas de sus libros : “España decí alpiste” y “Messi es un Perro”), “Casquivana”, “Efecto Kuleshov” y “Nan” entre otros.

2011- Ilustración para doble de apertura, y páginas interiores en la nota de Sergio Marchi. Pueden ver el resto, y toda la Orsai nº 2 (altamente recomendable) acá.

2011- Ilustración para doble de apertura, y páginas interiores en la nota de Sergio Marchi.
Pueden ver el resto, y toda la Orsai nº 2 (altamente recomendable) acá.

2015- Ilustración para el libro de cuentos de Hernán Casciari

2015- Ilustración para el libro de cuentos de Hernán Casciari

Hice también las gráficas para CD de grupos y músicos como Domadores de Polillas, Juan Filipelli, Hernán Merlo y Cecilia Gómez Nale.

Publiqué ilustraciones en las antologías “Esto no es una nariz (sobre Witold Gombrowicz) antologada por Nicolas Hochaman y Javier Reboursin y “8choyoch8” antologada por Silvina Gruppo y Diego Lazcano.

3 Witold

“Witold”, 2014 Trabajo digital

Y también realicé las gráficas para un sinnúmero de obras de teatros del circuito off de Buenos Aires (directores como Gonzalo Martínez, Bea Odoriz, Violeta Naón, Diego Mauriño, Darío Levin, Claudio Matos, Damián Autorino, Pablo Bontempo con Andrés Sahade, Pablo Iglesias, etc. )

Desde 2010, ante la imposibilidad de poder explayarme artísticamente, debido a la cantidad de trabajo con el estudio de diseño, empecé a dibujar en cuadernos que tengo siempre a mano en mi escritorio de trabajo. Una práctica que empezó como un juego y se fue transformando en una obra con valor por sí misma. Un tiempo después, le sumé a los dibujos que hacía en los cuadernos de escritorio, los cuadernos calle. Empecé a llevar un cuaderno de salidas para tomar bocetos en viajes en tren, subtes y colectivos, momentos en bares, salas, teatros, fiestas… Y también los dibujos de modelo en las Jams de Dibujo (sesiones de dibujo con modelo vivo + banda de jazz tocando).

Surgió así un corpus de trabajos importante y sumamente interesante, por lo que le propuse a Daniel Wolkowicz, titular de Wolkowicz Editores, hacer un libro con ese material.


En 2014, por ese sello editorial salió publicado “CUADERNOS DIBUJADOS” Un registro de la realidad y lo imaginario”, mi primer libro, con prólogo de Carlos Nine, algo que me llena de orgullo, dada mi admiración por Nine, un artista gráfico que creo nos marcó a fuego a la mayoría de los dibujantes e ilustradores de mi generación.

2. ¿Porqué usas la ilustración como crítica social en tus trabajos?

Si bien no me considero un dibujante o gráfico de contenido social primordialemnte, es cierto que todo lo vinculado al contexto sociopolítico me interesa. Algo de esto ponía en mis historietas de la época de Historietitas, pero el formato de humor gráfico me resultó mucho más interesante para volcar mis ideas y sensaciones sobre el contexto.
Creo que no puede existir una creación desvinculada del mundo que nos rodea… Así las cosas, prefiero tomar el toro por las astas y meterme en el tema, sin dejarlo de lado.

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En mi país existe respecto a lo político toda una corriente hiper-irracional, sumamente impulsiva. En mis piezas de humor intento desmarcarme de esta actitud, apuntar sobre la reflexión, el ingenio, salir de los lugares comunes a los que son propensos muchos discursos políticos. El autoritarismo un tema con el que también me meto, sobre todo en un país como el mío que tiene una tradición tristísima de golpes y dictaduras militares.

Algo que ocurre también con lo que hago en humor, es que al hacer la versión en inglés y francés (tengo dos amigas que me ayudan con esto, una en Francia y otra en USA), apunto a valores más bien generales y no a vericuetos domésticos comprensibles solamente en Buenos Aires.

3. ¿Como ves el trabajo del ilustrador en Argentina actualmente?

Ha resurgido en los últimos años el libro de autor, de historietas o textos ilustrados, y mucha gente se ha sumado a las filas del profesionalismo, pero así y todo es bastante complejo conseguir buenos trabajos que aseguren ingresos módicos.
Al ser diseñador gráfico, puedo sumar trabajo de ese tipo al de ilustrador, o muchas veces, me buscan por diseño y entonces ofrezco en simultáneo mi trabajo como ilustrador.
Como fuere, al igual que en tantas otras áreas, el tema del trabajo está bastante complicado.

4. ¿Qué peso tiene la ilustración en la asimilación de un texto?

Es un tema complejo, me parece… Una cosa es la interacción imagen/texto en el diseño… en un afiche o cualquier pieza de diseño, donde hay un juego retórico entre la imagen y los recursos lingüísticos. En esos casos, imagen y palabra están amalgamados en un mensaje, casi inseparables, son un sistema.

Pero en un texto literario creo que es diferente… Yo hice ilustraciones con ese tipo de textos para revistas, los autores se mostraron muy entusiasmados con mi trabajo, y a mí me gustó hacerlo, pero sinceramente no siento que esos textos hubieran necesitado de mis dibujos ni los de otro autor. Quiero decir… si hago una ilustración sobre un texto de Borges, García Marquez o Vargas Llosa ¿Es imprescindible para esa obra mi trabajo? ¿La mejoro? No lo creo… para mí un texto literario se vale por sí solo.
Lo que sí creo, es que una ilustración para cualquier obra literaria, abre una nueva percepción sobre ella… le da otro color (de hecho el mismo texto puede tener distintas ilustraciones de distintos autores… como “La divina Comedia” que ha tenido ilustraciones de Gustave Doré o Carlos Alonso). O sea me parece un trabajo muy válido y muy creativo, pero es algo que arma “una nueva visión” de la obra original, no le es imprescindible. Algo similar al video clip… Cuando la música es buena, puede funcionar perfectamente sin el video, y a su vez, con un buen video clip, el tema original cobra una nueva vida.

5. ¿Qué influye en tu trabajo estos días?

Todo me influye. Lo que me pasa en mi vida personal, familiar, lo que leo en diarios, en las redes, lo que leo en libros, lo que miro en el cine o el teatro, la música que escucho… Y sobre todo la reflexión, de todo lo que me rodea, todo lo que me pasa.

Soy muy permeable, me dejo atravesar por casi todo lo que me rodea y me gusta posar mi atención sobre muy diversas cosas. El tema de “el otro”, es quizá lo que más me inquieta últimamente. La tolerancia, el respeto, el disenso, las formas de acordar y tomar partidos diferentes, las maneras de relacionarse. Quizá ese sea uno de los temas que más rondan mi cabeza y claro, se reflejan en mi trabajo.

Eso a nivel conceptual. A nivel formal en este momento estoy muy contento con las ventajas de usar bolígrafos de colores en mis cuadernos, algo con lo que empecé a experimentar hace algunos meses y ahora estoy descubriendo una técnica ya muy usada, pero que nunca había empleado… Los lápices acuarelables… Los estoy usando con un pentel (pincel con tanque de agua, permite esparcir con el mismo agua sobre el papel sin los riesgos de volcar ningún recipiente) en mi cuaderno de dibujos que tengo sobre mi escritorio mientras hago los trabajos de diseño o ilustración profesionales.

6. ¿Cuáles son los ilustradores Argentinos que más admiras y porque?

Dentro de los clásicos, en primer lugar, claramente Carlos Nine. A mis 15 años empecé a conocer sus trabajos en la revista Humo®, era algo impresionante. Lo mismo que empezaba a aprender con tanto rigor en el taller de María Luisa Manassero, se me aparecía en los trabajos de Nine con una soltura, levedad y gracia atrapantes. Claramente lo que aprendí de él es la posibilidad de congeniar el dibujo y color de gráfica popular, delirante y sensible con un conocimiento académico muy metódico y de muchísimo oficio. Una suerte de síntesis bauhasiana.
José Muñoz es otro dibujante que me encanta y me influenció muchísimo, sobre todo cuando trabajo con una sola tinta.

Martín Kovensky, fue otra gran influencia… Sobre todo porque significaba la posibilidad de una expresión desaforada sin las exigencias del rigor técnico de Nine… O sea una suerte de Ying y Yang, ya que admiro a ambos.

Crist, me resulta fascinante también. Fontanarrosa, más allá de que lo admiro sobre todo como escritor y guionista, me parece a su vez un dibujante sublime, que cuidaba en sus trabajos todo, desde la tipografía hasta el tipo de línea, las tramas, el diseño…
Y también Quino, algo así como la tipografía Helvética, a la hora de dibujar (sobre todo cuando hace humor de página). Y también Carlos Alonso, Alberto y Enrique Breccia, Mandrafina, Rep, Langer, Daniel Paz, Maitena.

Dentro de mis colegas contemporáneos me gusta mucho el trabajo de Liniers, que en pleno apogeo del dibujo por computadora puso sobre el tapete el color con acuarela y el dibujo a mano alzada.
Diego Parés, que hace una muy sutil síntesis entre el dibujo clásico de humor “blanco” y el trabajo vectorial moderno.
Pablo Lobato con sus caricaturas hechas a pura forma geométrica y color plano, manejando un poder de síntesis, expresión y manejo de lo cromático apasionantes.
Y también el trabajo de Lucas Nine, Pito Campos, Pupi Herrera, Alejandro Agdamus, El Niño Rodriguez, Alejandra Lunik…

7. ¿Para qué sirve un ilustrador en esta sociedad?

Podría contestar diciéndote: “No sé para que sirven, sólo sé que son necesarios…”

Pero voy a intentar una respuesta…
Creo que lo importante, en todo caso es el lenguaje como algo vivo. El lenguaje es lo que vuelve vitales a las sociedades, y lo que caracteriza a una dictadura o a una sociedad muy autoritaria, es el sentido unívoco de los mensajes.
Cuando aquello de lo que hablamos, lo que mencionamos, imaginamos, postulamos o rememoramos tiene distintos ribetes, matices, versiones, variantes, nos pone como sujetos en un lugar de tomar muchas decisiones. De ver con cual versión nos identificamos más y con cual no, y qué es lo que podemos aportar desde nuestra experiencia y sensibilidad también.
Cuando en una sociedad hay poetas, actores, músicos, dibujantes y todo tipo de personas con oficios que trabajan con el lenguaje, que aportan visiones, giros, retruécanos, estribillos, etc. y esto se da de una manera creativa, inspirada, con oficio y trabajo, se está creando un humus que genera a su vez formas de relacionarse más creativas, más posibilitadoras de que cada individuo tenga discurso propio, se encuentre a sí mismo como sujeto.

Por el contrario una sociedad con un lenguaje anquilosado, con una sentido único absolutamente direccionado por un poder central, sin diversidad ni matices, genera un estado de ánimo a mi juicio despersonalizador, embrutecedor…

Creo que es desde esa perspectiva, que sirven los ilustradores, y claro, todos aquellos que trabajan en torno al lenguaje. De ahí que me parece que es esencial que exista un oficio, un compromiso para consigo mismo, y para con el contexto de parte de quienes ejercemos estas profesiones.

8. ¿Qué haces para recargar las baterías creativas?

Me gusta muchísimo andar en bici. También salir a correr. Tengo un trabajo muy sedentario, por lo tanto el ejercicio físico, las actividades al aire libre, se me vuelven imperiosas, placenteras y me dan muchísimo oxígeno.

Más de una vez para pensar alguna idea nueva, salgo con mi bici y un block en la mochila, dejo divagar mi mente, y al rato ya empiezan a surgir ideas, en un momento dado en cualquier parque paro y anoto las ideas principales. Después en casa es todo cortar, pegar y reordenar las ideas en bruto que se me ocurrieron pedaleando o corriendo.

Estar en familia con mi mujer y mi hijo, me da placer y me inspira. Estar con amigos y mis hermanos y el resto de la familia también.

También me gusta mucho tocar la guitarra, aunque no soy músico. La música es una compañía constante en mi trabajo. Tengo la fortuna de hacer algo que puede llevarse a cabo escuchando música, soy un melómano total.

La lectura es otra cosa que disfruto, muy retaceado por la falta de tiempo. Y escribir es algo que me gusta mucho, y me sirve para despejarme, meter ideas nuevas en mi cabeza de otra manera… Escribir de una forma u otra me lleva a hacer dibujos más interesantes, es extraño, no entiendo muy bien como funciona, pero se da así.

Y lo otro que es sumamente recargador es la interacción social. Bastante a través de redes ya que trabajo mucho, pero también mucho en reuniones sociales en el mundo real, viendome con gente, charlando, sumándome a proyectos creativos… El otro es siempre una fuente de inspiración.

9. ¿Qué tipo de papel usas para dibujar?

No suelo darle la importancia que se merece a los materiales… En principio por los altísimos costos, de ahí que de una forma u otra hice un culto del “Low tech”… trabajo con todo tipo de papeles… De hecho tengo una anilladora con la que confecciono mis propios cuadernos. Una vez encontré en la calle unos impresos de moldería típicos de la década del 70, esos en los que con distintos colores se superponían diferentes diseños para ropa… Esos mismos papeles, viejos y amarillentos los corté y los puse en mis cuadernos… Los dibujos que hice sobre esos papeles son una delicia, disfruté mucho al hacerlos.

10. ¿Cuál es el proyecto soñado en el que te gustaría trabajar?

Haberle hecho la gráfica a algún álbum de los Beatles.
Hace rato, que ya es irrealizable, supongo…

Hablando seriamente, me encantaría trabajar en ilustración y diseño en algún proyecto social que promueva realmente el acceso a la creatividad, a piezas literarias y gráficas de calidad para las grandes masas. O en proyectos de esta índole para escuelas primarias y secundarias.

11. ¿Cuál es tu opinión sobre el talento creativo Iberoamericano y como lo definirías?

Creo que hay una capacidad latente inmensa en iberoamérica. Cada tanto se pone de moda, como el boom literario de los 60’s o con algún cantante o actor de moda en Hollywood…
Más allá de lógicas del mercado, la enorme diversidad cultural de Méjico a Tierra del Fuego, y al mismo tiempo la unidad lingüística, creo que da un potencial cultural formidable, que me parece, no ha encontrado aún el caudal por donde explayarse cabalmente aún.

12. Horacio Petre es un artista que vive de su trabajo creativo? ¿Qué dificultades encuentra un ilustrador en este sentido?

En términos generales, hay muchas dificultades, no tanto por el oficio en sí, sino por la realidad económica latinoamericana. Es una de las regiones del planeta donde se dan las mayores diferencias en distribución de la riqueza, las condiciones de trabajo son muy precarias en los trabajos más duros, pero no dejan de serlo en otros más sofisticados como la ilustración, el cine o la escritura…

Fotografía por: Libia Bridge.

Fotografía por: Libia Bridge.

Particularmente en Buenos Aires, estoy en contacto con muchísimos músicos, actores, dibujantes, pintores, cineastas, humoristas y artistas de todo tipo que no trabajan de aquello que hacen (y la mayoría tiene un nivel profesional). Así las cosas lo más complejo es conseguir estándares profesionales como los que se tenían en otros tiempos o en Europa (aunque tengo entendido que allí también se está precarizando todo cada vez más). El estado de bienestar de la posguerra está en franca retirada, y el mundo del trabajo tiene problemas de todo tipo. En este sentido los ilustradores estamos en la misma que la mayoría de los profesionales y trabajadores.

13. Muchas gracias por tu tiempo. Para finalizar ¿Qué sugerencias les darías a los ilustradores o artistas iberoamericanos que están comenzando en el mundo de la ilustración?

Me acabo de explayar en la pregunta anterior sobre el tema económico y las condiciones profesionales… No tengo una respuesta muy certera al respecto, por lo tanto, le diría a cualquier joven que quiera dedicarse a esto, que no hay una relación directa entre la calidad de la obra y su correlato en un trabajo bien remunerado y reconocido. Así que: ¡A prestarle atención especial a como relacionarse en el mundo de los negocios y el trabajo remunerado..! Ya que es algo que no viene automáticamente con el aprender a ilustrar.

Más allá de ese tema, queda el otro, el esencial… el del oficio y la inspiración.
En este punto creo que es algo innegociable, que cada uno como autor debe plantearse a sí mismo… El oficio, el aprendizaje constante, el respeto por el trabajo propio y ajeno, el estar a la altura de lo que uno anhela y piensa, la honestidad e integridad volcada en la obra me parecen algo esencial. El exitismo suele jugarle en contra a estos procesos… hay que estar muy atento.
Es un camino arduo y difícil de transitar, pero no imposible. Uno, al menos me parece a mí, se hace a sí mismo en ese trayecto.

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